Sobre mí
Desde pequeño quise ser médico, pero la vida te cambia a veces a base de golpes: mi padre falleció de cáncer cuando yo tenía 16 años y algo dentro de mí me dijo que no sería capaz de decirle a una familia que su ser querido había muerto. Finalmente me ecidí por estudiar Magisterio (Educación Infantil), otra forma de ayudar y descubrí la Psicología: me empezó a entrar el gusanillo. Al terminar la mili , comencé a trabajar en una empresa y estudiaba a la vez la Licenciatura de Psicología en la UNED. Fueron años duros, pero en 2006 terminé la carrera, especializado en Psicología del Trabajo, mientras seguía en la empresa con cada vez más responsabilidades.
A finales de 2020, después de haber trabajado en primera línea como “personal imprescindible” durante la pandemia, me contagié de COVID y todo se desmoronó. Intenté reincorporarme a mi puesto, pero no estaba bien: agotamiento, falta de aire, dolores… incluso un día me caí en el trabajo. El 1 de diciembre me dieron la baja: mi último día allí y el inicio de algo muy duro. No mejoraba; al contrario. En septiembre de 2021 me diagnosticaron COVID Persistente.
Vinieron bajas, despido, paro, juicios y un 39% de discapacidad. Mucho “tiempo libre”, pero no de calidad. Así que seguí formándome: Mediación Civil, Familiar y Mercantil (Ministerio de Justicia); coaching; Intervención Psicológica en Emergencias; y finalmente el Máster en Psicología General Sanitaria, con 600 horas de prácticas en la Clínica RENACE, especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria. A esto se le llama resiliencia.
Hoy pongo mi formación y mi experiencia al servicio de quienes necesitan un apoyo psicológico cercano, claro y realista, y que quieren seguir adelante a pesar de las dificultades.
Fuera de la consulta...
Como veis, me gusta aprender y me gusta estudiar, pero también disfruto mucho con esos libros que no son para que te den un título: una buena novela histórica, una policiaca... En mis ratos libres, me enganchan las series de investigación tipo CSI o Mentes Criminales, y me encantan las películas de acción, suspense o miedo. Y oye, si el fin de semana al mediodía lo que toca es verse una película de Antena-3 tumbado en el sillón, pues también.
Con la comida me pasa lo mismo. Me apasiona comer y puedo disfrutar tanto con un menú en un restaurante de tres estrellas Michelin como con un buen bocata de calamares o una tortilla de patatas en la barra de un bar de toda la vida.